Cómo calcular la sensación térmica

Estos días estamos sufriendo temperaturas excepcionalmente extremas, cuando miramos en nuestra aplicación de móvil o en cualquier termómetro completo, nos encontramos con dos valores. Uno es la temperatura que hace y marca el termómetro y el otro, cómo percibimos esta temperatura físicamente. Esta sensación de frío o calor que captamos las personas recibe el nombre de sensación térmica.

Cuando la temperatura es demasiado alta o baja, nuestro organismo, que habitualmente se encuentra a una temperatura de 37ºC, tiene un mecanismo de regulación. El objetivo es mantener un estado idóneo ante condiciones meteorológicas adversas.

¿Cómo autorregula nuestro organismo la temperatura? Lo hace aumentando o disminuyendo el diámetro de los vasos sanguíneos que se encargan de la circulación subcutánea de la sangre.

Si la temperatura es muy alta, perdemos calor transpirando, ya que el flujo de sangre que se consigue es mayor. Si, por el contrario, la temperatura es muy baja, el flujo sanguíneo se reduce con el objetivo de retener más calor corporal.

No obstante, este mecanismo de defensa propio puede alterarse cuando aparecen condiciones meteorológicas adversas que alteran su funcionamiento. Los factores principales que nos producen estas alteraciones son el viento (aumenta nuestra sensación de frío) y la humedad (incrementa nuestra sensación de calor).

Qué es la sensación térmica

La sensación que nos provoca tanto el viento como la humedad, es lo que conocemos como sensación térmica. Es diferente sentir frío o sentir calor, por ello, vamos a distinguir dos conceptos fundamentales, centrándonos en la sensación térmica por efecto del viento.

  • Sensación térmica por efecto del viento: sentimos más frío del que marca el termómetro.
  • Sensación térmica por efecto de la humedad: sentimos una temperatura mayor a la que corresponde.

Sensación térmica por efecto del viento

La piel de nuestro cuerpo está formada por una fina capa aislante que nos ayuda a mantener la temperatura corporal. Cuando sopla el viento, esta capa se reduce y como consecuencia, perdemos más calor. Este efecto, se incrementa cuando la temperatura ambiente es baja y cuando el viento sopla a una velocidad mayor.

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Fuente AEMET – Agencia Estatal de Meteorología

Cuando el viento sopla alcanzando una velocidad de 64 km/h, y la temperatura oscila entre los -28ºC y los -35ºC, los efectos que se producen pueden resultar muy peligrosos. Sin el vestuario de protección adecuado, muchas partes de nuestro cuerpo podrían empezar a congelarse en menos de 30 minutos.

Cuando la temperatura oscila entre los -36ºC y los -44ºC, la situación se vuelve muy peligrosa. Las partes de nuestro cuerpo que estén expuestas al viento podrían congelarse en tan solo diez minutos. Si la temperatura supera los -45ºC, ¡la congelación es instantánea!

Cómo calcular la sensación térmica

Para calcular la sensación térmica, la fórmula empleada es la de Siple.

Taparente(°C) = 33 + (Taire– 33)*(0.474 + 0.454√(v)-0.0454.v)

No es necesario realizar este cálculo de forma manual, ya que podemos encontrar diferentes herramientas que nos lo calculan automáticamente introduciendo la velocidad del viento a la que nos encontramos y la temperatura.

¿Quieres realizar un cálculo de la sensación térmica?

Vestuario de protección para riesgos ambientales: frío y lluvia

En OROEL disponemos de una amplia gama de prendas de protección frente a los ambientes fríos EN 14058, prendas de protección frente al frío EN 342 y protección frente a la lluvia EN 343; así como los efectos combinados.

Este tipo de ropa de protección frente riesgos ambientales las tenemos incluidas dentro de cada uno de los riesgos laborales específicos, como calor y llama, riesgos electrostáticos, etc.

En otra entrada del blog, os hablaremos del aislamiento térmico, resistencia al vapor de agua y del índice de transpirabilidad. ¡Nos vemos al otro lado de la pantalla!